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viernes, 4 de julio de 2014

UNA MAÑANA VIVIDA

El sol lucía alegre y primoroso esta mañana de domingo,  hacía días que no lo  veíamos resplandecer de una forma tan hermosa, el invierno estaba siendo, largo y crudo. Cuando el blanco manto de la nieve, a pesar de su belleza…  te produce el terror de quedar aislado conduciendo, valoras más un día suave de tierno sol y agradable temperatura. Que generosa es la naturaleza con  el ser humano, con los animales y con las plantas. Cuanto  esplendor  podía contemplar desde mi ventana. Hasta los pajarillos  revoloteaban alegres. Me parecía como un canto de alabanza  a Dios y  a las flores de mi balcón,  en la que ellos se posaban como haciéndole un saludo a su belleza. Y sin poder evitarlo, salió de lo más profundo de mí ser un suspiro .Fue algo mágico y sensual,  la sensación que sentí al gesticular ese aliento. Era como si… lo hubiese enviado a un viaje.  Quizás… él solito supo qué debía   irse, hacia donde  mi  gran amor me esperaba. Cerré los ojos para guardar tanta hermosura  dentro de mi ser, era un espectáculo que no quería olvidar. Mi abuelo siempre me decía, que para ser una mujer  interesante, había que guardar como un tesoro los bellos momentos vividos.